Finca San Lorenzo es la única casa de turismo rural con jardines y piscina de uso exclusivo a distancia de paseo de la zona monumental de Santiago de Compostela. Su sorprendente ubicación, encajada en el pequeño valle formado por el río Sarela, se ha mantenido ajena al desarrollo urbano de la capital de Galicia y ha permitido conservar el carácter rural de la zona, un oasis de naturaleza atlántica a un paso del casco histórico de la ciudad.

Seculares muros de piedra y frondosos setos separan los 4.000 metros cuadrados del jardín de la Finca San Lorenzo del resto del barrio del mismo nombre, en el corazón histórico de Santiago de Compostela. La zona, aún llamada Corredoira dos Muíños (Camino de los Molinos) fue durante cientos de años lugar de molienda de la ciudad. En este idílico paraje usted y los suyos podrán disfrutar en exclusiva de una tranquilidad e intimidad que dificilmente encontrará en cualquier otro alojamiento de Santiago de Compostela. Se trata de una villa singular que combina todos los elementos del turismo rural, como el contacto con la naturaleza y la evasión del entorno urbano, con la proximidad al casco histórico de Santiago, declarado patrimonio de la humanidad, que dista de la casa poco más de un kilómetro de agradable paseo bordeando el río Sarela.

La propia casona de la finca es un molino restaurado del S.XVIII que conserva intactos sus canales interiores, las piedras de trabajo para convertir el grano en harina y otros elementos de gran valor etnográfico que el viajero podrá descubrir durante su estancia, como el horno tradicional de piedra elevado que aún luce en su cocina, o las inscripciones y dibujos arañados con cincel en las enormes losas de piedra que conforman las paredes de la vivienda.


El abandono de la molienda tradicional, con la llegada de la industrialización, condicionó la decadencia de los molinos. Por décadas, la Finca San Lorenzo quedó al margen del urbanismo y las transformaciones desarrollistas de otras áreas de la capital gallega gracias, precisamente, al resguardo del olvido.

Hoy la Finca San Lorenzo constituye una isla de plantas autóctonas, fuentes naturales de agua que manan de las entrañas de la tierra, frutales, escalinatas de piedra y canales fluviales sin parangón. El visitante podrá olvidar que se encuentra en una ciudad moderna y disfrutar de un exclusivo entorno con piscina, bajo la sombra de robles centenarios o, si lo prefiere, dejar el coche en la amplia zona de aparcamiento de la casa y dirigirse, andando, a cualquier parte de Compostela que quiera conocer.

Las Torres de la Catedral se yerguen próximas, y a menos de diez minutos caminando los clientes de Finca San Lorenzo alcanzan sin esfuerzo las plazas más bellas de Europa. El Obradoiro, la Quintana, Platerías, con sus obras de arte pétreo, sus tiendas, restaurantes, muchedumbres caminantes, y el permanente ambiente festivo de sus bares y callejuelas están tan cerca de la Finca San Lorenzo que son muchos los clientes que se olvidan del coche durante toda su estancia.
